Arranqué en 2016 con un desafío concreto: tomar edificios en quiebra o sin fondos y sacarlos a flote. Esa mirada financiera, y el criterio para ordenar lo que está roto, sigue siendo mi sello.
En la Antigua Grecia, el ágora era la plaza donde la comunidad se reunía a resolver sus asuntos. Un consorcio es eso mismo: intereses distintos que necesitan a alguien que los ordene y los lleve a buen puerto. Por eso, después de ser Piñeyro Administraciones y Consorcios PA, el estudio pasó a llamarse Ágora.
Lic. en AdministraciónGestión Financiera y Cash FlowComunicación EstratégicaCommunity Manager certificadaFormación en Cámara InmobiliariaAutora